Un Salmo por David: Adonái es mi pastor, nada me ha de faltar. En verdes praderas me hace recostar; me conduce junto a aguas tranquilas. El revive mi alma; me guía por sendas de rectitud en aras de Su Nombre. Aún si anduviere yo por el valle de la sombra de la muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo; Tu vara y Tu cayado, ellos me consolarán. Tú prepararás una mesa para mí ante mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está colmada. Sólo bondad y misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y yo he de morar en la Casa de Adonái por muchos largos años.
Salmo
104
- Tehilím traducido al español
¡Bendice, alma mía, a Adonái! Adonái, Dios mío, Tú eres grandemente ensalzado; Te has vestido de majestad y esplendor. Tú [Te] envuelves con luz como con una vestidura; extiendes los cielos como una cortina. El techa Sus cielos con agua; hace de las nubes Su carroza, [las] mueve sobre las alas del viento. Hace de los vientos Sus mensajeros del fuego abrasador Sus servidores. Estableció la tierra sobre sus fundamentos, para que no vacilara nunca. Los abismos la cubrieron como una vestimenta; sobre las montañas se pararon las aguas. Por Tu exhortación huyeron; al sonido de Tu trueno se fugaron. Ascendieron las montañas, bajaron a los valles, al lugar que Tú les has asignado. Estableciste un límite que no puedan cruzar, para que no volvieran a cubrir la tierra. El envía los manantiales a los arroyos; ellos fluyen entre las montañas. Abrevan a todas las bestias del campo; los animales salvajes apagan su sed. Las aves de los cielos viven junto a ellos; alzan su voz de entre el follaje. El riega las montañas desde Sus nubes en lo alto; la tierra se sacia del fruto de Tus obras. El hace crecer la hierba para el ganado, y la vegetación, requiriendo la labor del hombre, para extraer el alimento de la tierra, y el vino que alegra el corazón del hombre, el aceite que hace relucir el rostro, y el pan que sustenta al corazón del hombre. Los árboles de Adonái beben hasta hartarse, los cedros del Líbano que El plantó, donde anidan las aves; la cigüeña tiene su hogar en el ciprés. Las montañas altas son para las monteses; los peñascos son un refugio para los conejos. El hizo la luna para calcular las Festividades, el sol sabe su tiempo de ponerse. Tú traes la oscuridad y es noche, cuando gatean todas las bestias del bosque. Los leoncillos rugen por la presa, y buscan su alimento de Dios. Cuando sale el sol recogen y se acuestan en sus guaridas. El hombre sale entonces a su trabajo, a su labor hasta el atardecer. ¡Cuán multiformes son Tus obras, Adonái! Tú las has hecho a todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de Tus posesiones. Este mar, vasto y ancho, donde hay innumerables criaturas rasantes, seres vivientes grandes y pequeños, allí transitan las naves, allí está el Leviatán que creaste para retozar en él. Todos ellos miran hacia Ti con esperanza para que les des su alimento en su debido momento. Cuando Tú se lo das, lo recogen; cuando Tú abres Tu mano, se hartan de bien. Cuando Tú ocultas Tu rostro, se aterrorizan; cuando Tú tomas de vuelta su espíritu, expiran y retornan a su polvo. Cuando Tú enviarás Tú espíritu serán nuevamente creados, y Tú renovarás la faz de la tierra. Sea la gloria de Adonái para siempre; regocíjese Adonái en Sus obras. El mira la tierra, y ella tiembla; El toca las montañas, y humean. Cantaré a Adonái con mi alma; entonaré alabanzas a mi Dios con [todo] mi ser. Sea mi plegaria grata a El; yo me regocijaré en Adonái. Que se terminen los pecados de la tierra, y que no haya inicuos más ¡Bendice a Adonái, alma mía! Alabad a Dios.
Salmo
128
- Tehilím traducido al español
Canción de las Ascensiones: Dichoso es todo el que teme a Adonái, quien marcha en Sus caminos. Cuando comas de la labor de tus manos, feliz serás, y gozarás bondad. Tu mujer será cual viña fructífera en las cámaras interiores de tu hogar; tus hijos cual retoños de oliva en torno a de tu mesa. En efecto, así será bendecido el hombre que teme a Adonái. Bendígate Adonái desde Tzión; que veas la bondad de Jerusalén todos los días de tu vida. Que veas hijos de tus hijos, paz sobre Israel.
Salmo
145
- Tehilím traducido al español
Un Salmo de alabanza [pronunciado] por David: Te exaltaré, mi Dios el Rey, y bendeciré Tu Nombre para siempre. Diariamente Te bendeciré, y alabaré Tu Nombre para siempre. Grande es Adonái y sumamente ensalzado, y no hay limite a Su grandeza. Una generación a otra loará Tus obras, y el poderío de Tus acciones narrarán. Hablaré del resplandor de Tu gloriosa majestad y de Tus prodigiosos hechos. Ellos proclamarán el poderío de Tus actos imponentes, y yo he de contar Tu grandeza. Ellos expresarán el recuerdo de Tu abundante bondad, y cantarán acerca de Tu rectitud. Benigno y gracioso es Adonái, lento para la ira y de inmensa bondad. Adonái es bueno para con todos, y Sus misericordias se extienden sobre todas Sus obras. Adonái, todas Tus obras Te agradecerán y Tus piadosos Te bendecirán. Ellos declararán la gloria de Tu reino y acerca de Tu fuerza hablarán. Para dar a conocer a la humanidad Sus poderosos actos y la gloriosa majestad de Su reino. Tu reinado es reinado sobre todos los mundos y Tu dominio es en todas las generaciones. Sostiene Adonái a todos los que caen y endereza a todos los encorvados. Los ojos de todos miran expectantes hacia Ti, y Tú les das su sustento a su debido momento. Abres Tu mano y satisfaces el deseo de todo lo viviente. Justo es Adonái en todas Sus sendas y benévolo en todas Sus acciones. Próximo está Adonái a todos quienes Lo llaman, a todos quienes Lo llaman en verdad. El cumple el deseo de quienes Le temen, sus clamores oye y los salva. Adonái cuida de todos quienes Lo aman y a todos los malvados destruirá. Mi boca expresará la alabanza de Adonái y que toda carne bendiga Su santo Nombre para siempre.